Enfermería e investigación: el nuevo camino que impulsa Socios En Salud en Perú

Este 30 de agosto se conmemora el Día de la Enfermera Peruana. Repasamos dos trayectorias revelan cómo la ciencia amplía el impacto del cuidado.

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Vie, Ago 28 2026

Durante años, la imagen de la enfermera quedó asociada a una escena conocida: un hospital, un uniforme blanco y un paciente al que atender. Pero esa fotografía ya no alcanza para contar toda la historia. Hoy, muchas enfermeras también diseñan estudios, analizan datos, participan en ensayos clínicos e impulsan políticas públicas que terminan mejorando la vida de miles de personas. 

En Socios En Salud (SES), esa mirada forma parte de una apuesta concreta. Precisamente, se impulsa que enfermeras desarrollen carreras científicas capaces de generar evidencia, mejorar tratamientos y contribuir a decisiones que beneficien a miles de personas, sin dejar de lado el contacto humano que define la profesión. 

Las trayectorias de la enfermera e investigadora María Arriaga y la obstetra Giuliana Hernández revelan precisamente ese cambio. Aunque cada una siguió un camino distinto, ambas llegaron a la misma conclusión: hacer ciencia también es una forma de cuidar. 

En el Día de la Enfermera Peruana, sus historias invitan a mirar una profesión que ya no termina cuando acaba una guardia, sino que continúa en laboratorios, comunidades, mesas de decisión y proyectos que buscan responder una pregunta permanente: ¿cómo podemos hacerlo mejor?  

El descubrimiento de una nueva vocación 

María Arriaga todavía recuerda la clase que cambió el rumbo de su carrera. Mientras cursaba epidemiología, entendió que la enfermería podía ir mucho más allá de la atención directa al paciente. Aquella intuición la llevó a involucrarse en investigaciones universitarias y, poco a poco, encontró un lugar donde su curiosidad tenía tanto valor como su vocación de servicio.  

Con el tiempo estudió una maestría, un doctorado y un posdoctorado. También formó parte de congresos, proyectos internacionales y colaboraciones con equipos de distintos países. Lo que nunca cambió fue el impulso inicial: entender por qué ocurren las enfermedades y cómo la evidencia puede ayudar a resolverlas.  

“La investigación no solamente me da el trabajo, sino que me llena”, dice. En su caso, la ciencia no reemplazó la esencia de la enfermería; le dio nuevas herramientas para ejercerla. 

Esa búsqueda cobró especial sentido cuando comenzó a trabajar alrededor de la tuberculosis, una enfermedad que despertó preguntas desde sus primeros años de formación y que terminó definiendo buena parte de su trayectoria científica. 

SES_Día de la Enfermera Peruana

Las enfermeras María Arriaga y Carla Ramírez, junto a la obstetra Giuliana Hernández, forman parte del equipo de investigación de Socios En Salud.

Foto de Diego Díaz / SES

Investigar también es acompañar a las comunidades 

En SES, la investigación ocurre más allá de laboratorios y congresos. También al recorrer barrios habitados por comunidades vulnerables, conversar con familias y comprender las barreras que impiden acceder a la salud. 

Giuliana Hernández recuerda que un parto atendido en el estacionamiento de un hospital cambió su manera de entender la obstetricia. Aquella experiencia le hizo preguntarse por qué una mujer había tenido que recorrer tanta distancia antes de recibir atención.  

Más tarde, acompañando a una gestante en Carabayllo durante todo su embarazo, confirmó esa intuición. Después de subir cerros una y otra vez, entendió que muchas mujeres no faltaban a sus controles por desinterés, sino porque enfrentaban enormes dificultades para llegar a ellos.  

Esa experiencia transformó su visión profesional. Hoy sostiene que la obstetricia también se ejerce desde la gestión, la educación y la generación de evidencia que permita eliminar esas barreras para que la salud llegue antes y de manera más justa.  

Una nueva generación de enfermeras 

Durante años, la imagen de la enfermería estuvo asociada casi exclusivamente al cuidado directo del paciente. Las experiencias compartidas por las profesionales de SES muestran que esa definición resulta insuficiente. 

Arriaga reconoce que incluso enfrentó prejuicios por ser joven y mujer en espacios dominados tradicionalmente por médicos. Sin embargo, liderar proyectos de investigación terminó demostrando el enorme valor que la enfermería puede aportar a la ciencia y a la salud pública.  

Por eso insiste en que quienes hoy empiezan la carrera no deben desanimarse ante los cursos más exigentes. La teoría cobra sentido cuando se encuentra con las personas y con los problemas reales que esperan soluciones.  

Si Hernández define su profesión con la palabra “acompañar”, Arriaga elige “aprendizaje”. Juntas reflejan el horizonte que SES promueve para la enfermería peruana: una profesión que cuida, investiga y nunca deja de aprender.