Salud sin estigmas: por qué el acceso a la salud no puede depender de a quién amas

El miedo a la discriminación aleja a personas LGBTIQ+ de la salud; atender sin prejuicios salva vidas y mejora la salud.

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Dom, Mayo 17 2026

La salud debería ser un espacio seguro para todas las personas. Sin embargo, para muchas personas LGBTIQ+, acudir a un establecimiento de salud todavía implica enfrentar preguntas innecesarias, comentarios estigmatizantes o el temor a recibir un trato discriminatorio. Estas experiencias tienen consecuencias concretas: retrasan consultas, dificultan el diagnóstico oportuno y favorecen el abandono de tratamientos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el estigma y la discriminación son determinantes sociales de la salud. Cuando una persona evita acudir a un centro médico por miedo al rechazo, aumentan las probabilidades de que una enfermedad sea detectada tardíamente, de que se interrumpa un tratamiento o de que se pierdan oportunidades para la prevención.

En el Perú, este desafío continúa siendo especialmente relevante en la respuesta al VIH. Se estima que alrededor de 110 mil personas viven con el virus, mientras persisten brechas importantes en diagnóstico, prevención y continuidad del tratamiento, particularmente entre poblaciones históricamente excluidas como las mujeres trans y otras comunidades LGBTIQ+.

Cuando el miedo también enferma

Las barreras para acceder a la salud no siempre son económicas o geográficas. Muchas veces son invisibles.

El temor a ser juzgado, recibir un trato irrespetuoso o revelar aspectos de la vida personal puede llevar a que una persona postergue una consulta médica, evite realizarse una prueba de detección o abandone un tratamiento antes de completarlo. En enfermedades como el VIH, donde el diagnóstico oportuno y la adherencia terapéutica son determinantes para preservar la salud y reducir nuevas transmisiones, estas barreras pueden tener consecuencias importantes tanto para la persona como para la salud pública.

Lo mismo ocurre con la salud mental. La discriminación sostenida, el rechazo familiar o la violencia incrementan el riesgo de ansiedad, depresión y otras afectaciones emocionales, mientras que el miedo a ser estigmatizado dificulta aún más la búsqueda de ayuda profesional.

Por ello, hablar de acceso a la salud implica mucho más que garantizar infraestructura o medicamentos. También significa asegurar que todas las personas sean recibidas con respeto, confidencialidad y sin prejuicios.

Una atención centrada en la persona

Brindar una atención de calidad significa reconocer la dignidad de cada persona y responder a sus necesidades sin importar su orientación sexual, identidad o expresión de género.

Esto implica construir espacios donde el personal de salud cuente con herramientas para ofrecer una atención respetuosa, donde la información personal sea tratada con confidencialidad y donde las personas puedan expresar sus necesidades sin temor a ser discriminadas.

La evidencia demuestra que cuando las personas confían en los servicios de salud es más probable que accedan a pruebas preventivas, inicien tratamientos oportunamente y mantengan un seguimiento continuo. En otras palabras, eliminar el estigma también mejora los resultados sanitarios.

El acompañamiento también salva vidas

En Socios En Salud creemos que la salud es un derecho, no un privilegio. Por ello, trabajamos para acercar servicios de salud integrales a las personas que enfrentan mayores barreras de acceso, promoviendo una atención basada en el respeto, la equidad y el acompañamiento comunitario.

Durante el periodo 2024-2025, nuestro programa de VIH e ITS tamizó a 209 542 personas, identificó 4 809 resultados reactivos para VIH y logró que 1 176 personas retomaran su tratamiento antirretroviral después de haberlo interrumpido. Además, 226 personas iniciaron por primera vez terapia o controles, mientras que 1 588 recibieron consejería y orientación, fortaleciendo su permanencia dentro del sistema de salud.

Estos resultados responden a un modelo que entiende que el tratamiento no comienza ni termina en el consultorio. El acompañamiento comunitario, el soporte psicológico y la educación en salud permiten reducir las barreras que muchas personas enfrentan para mantenerse vinculadas a la atención.

Construir confianza desde la comunidad

Una de las estrategias que mejor refleja este enfoque es Juntrans, iniciativa de Socios En Salud dirigida a mujeres trans, una población que enfrenta importantes barreras de acceso a la salud y mayores niveles de exclusión social.

A través de esta intervención, las participantes acceden a acompañamiento psicológico, orientación, talleres de fortalecimiento de capacidades y apoyo para retomar su atención en salud. El programa incorpora además educadores pares —personas de la propia comunidad LGBTIQ+— que facilitan el vínculo con los servicios públicos y generan espacios de confianza donde el cuidado puede comenzar.

Este modelo reconoce que la inclusión no depende únicamente de abrir las puertas de un establecimiento de salud, sino también de construir relaciones que permitan a las personas sentirse seguras para ejercer su derecho a la atención.

La salud no admite etiquetas

Eliminar las barreras que enfrentan las personas LGBTIQ+ beneficia a toda la sociedad. Un sistema de salud más inclusivo es también un sistema más eficaz para prevenir enfermedades, detectar casos oportunamente y garantizar la continuidad de los tratamientos.

Durante el último año fiscal, Socios En Salud realizó más de 303 mil tamizajes comunitarios, diagnosticó a más de 33 mil personas con alguna enfermedad o condición de salud y brindó acompañamiento comunitario a 10 747 personas, reafirmando que acercar la atención a quienes más la necesitan sigue siendo una de las formas más efectivas de reducir las desigualdades en salud.

Como recordaba el doctor Paul Farmer, cofundador de Partners In Health, una pregunta sigue interpelando a los sistemas de salud de todo el mundo: «Si el acceso a la atención de salud se considera un derecho humano, ¿quién es considerado lo suficientemente humano para tener ese derecho?»

En Socios En Salud creemos que la respuesta solo puede ser una: todas las personas. Porque cuando la salud se brinda con respeto, empatía y sin etiquetas, nadie tiene que elegir entre cuidar su bienestar o proteger su identidad.