Las lluvias no solo pueden afectar las viviendas, las carreteras o los servicios básicos. También pueden traer consecuencias para la salud. Cuando aumenta la temperatura, se acumula agua en los alrededores de las casas y las inundaciones dificultan el acceso al agua segura, crecen las condiciones para la propagación de enfermedades como el dengue y la leptospirosis.
Las cifras del Ministerio de Salud (MINSA) muestran que el problema ya está presente. Hasta inicios de octubre, el país registraba 71,256 casos de dengue, más del doble que en el mismo periodo de 2025, y 13,235 casos de leptospirosis, casi el doble. A fines de ese mes, el MINSA informó que los casos de dengue ya superaban los 83,000 y advirtió que el calor y las lluvias podían favorecer un nuevo incremento.
El panorama preocupa ante el Fenómeno El Niño 2026-2027. El 20 de octubre, el MINSA emitió una alerta epidemiológica para reforzar la vigilancia y la preparación de los establecimientos de salud frente a los riesgos asociados a este evento climático.
Aunque el dengue y la leptospirosis suelen aparecer en escenarios similares, no se transmiten de la misma manera. El dengue se contrae por la picadura de un zancudo infectado. La leptospirosis, en cambio, es una infección bacteriana que se adquiere al entrar en contacto con agua, barro o alimentos contaminados con la orina de animales infectados, especialmente roedores.
Conocer esta diferencia permite tomar medidas concretas. La prevención empieza en casa, pero también depende de cómo nos protegemos al transitar por calles inundadas, almacenar agua o limpiar los alrededores de nuestras viviendas.
Las inundaciones pueden favorecer la propagación de la leptospirosis, una enfermedad que se transmite por el contacto con agua o suelo contaminados con la orina de animales infectados, principalmente roedores.
Fuente: Andina
Dengue: elimina los criaderos de zancudos y reconoce las señales de alarma
El zancudo que transmite el dengue, Aedes aegypti, no necesita grandes cantidades de agua para reproducirse. Puede encontrar un lugar adecuado en un balde olvidado, una botella destapada o el plato de una maceta. Por eso, una revisión periódica de la vivienda puede ayudar a cortar su ciclo de reproducción.
Recorre los patios, jardines, azoteas y otros espacios de la casa. Vacía los recipientes que acumulen agua y lava y escobilla los depósitos antes de volver a llenarlos. Mantén bien tapados los tanques, cilindros y baldes donde almacenas agua. Revisa también las canaletas, cambia con frecuencia el agua de los bebederos de las mascotas y evita dejar botellas, llantas o envases a la intemperie.
La protección no termina ahí. Usa repelente según las indicaciones del envase, viste ropa que cubra brazos y piernas cuando haya muchos zancudos, y coloca mallas en puertas y ventanas. Si duermes en una zona de riesgo, utiliza mosquiteros. El MINSA recomienda aplicar nuevamente el repelente cada cuatro horas, de acuerdo con sus orientaciones preventivas.
El dengue suele comenzar con fiebre, dolor de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas o sarpullido. Los síntomas aparecen, generalmente, entre cuatro y diez días después de la infección. No todas las personas presentan las mismas molestias, por lo que es importante acudir a un establecimiento de salud ante la sospecha de la enfermedad.
Hay una señal que conviene tener muy presente: la desaparición de la fiebre no siempre significa que la persona se está recuperando. Los signos de alarma pueden aparecer justo cuando la temperatura empieza a bajar. El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado de nariz o encías y el cansancio extremo, la irritabilidad o la somnolencia requieren atención médica inmediata.
Si tienes dengue, descansa y mantente hidratado. El paracetamol puede utilizarse para controlar la fiebre y aliviar el dolor, siguiendo la orientación de un profesional de salud. Evita la aspirina, el ibuprofeno y la automedicación, porque pueden aumentar el riesgo de complicaciones. Los antibióticos tampoco sirven para tratar el dengue, ya que se trata de una infección viral.
El agua estancada en recipientes puede convertirse en un criadero de mosquitos transmisores del dengue.
Fuente: Andina
Leptospirosis: cuidado con el agua de las inundaciones y los alimentos
Después de una lluvia intensa, un charco o una calle inundada pueden parecer inofensivos. Sin embargo, el agua y el barro pueden estar contaminados con la orina de animales infectados, principalmente roedores. La bacteria que causa la leptospirosis puede ingresar al organismo a través de heridas en la piel o de las mucosas, como los ojos, la nariz y la boca.
Por eso, evita caminar descalzo por charcos, acequias o zonas inundadas. Tampoco permitas que los niños jueguen en esas aguas. Si necesitas atravesar un área afectada, utiliza botas impermeables y guantes. Cubre las heridas con apósitos resistentes al agua y, después de una exposición accidental, lávate bien con agua limpia y jabón.
La prevención también requiere mantener la vivienda protegida de los roedores. Guarda los alimentos en recipientes cerrados, conserva la basura en tachos con tapa y evita acumular desperdicios, escombros o materiales que puedan convertirse en refugio para estos animales. Si el agua de consumo no ofrece garantías de seguridad, hiérvela antes de beberla o utilizarla para preparar alimentos.
La leptospirosis puede manifestarse con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas y dolores musculares, especialmente en las piernas y la zona lumbar. También puede producir enrojecimiento de los ojos, vómitos y diarrea. Si presentas estos síntomas después de haber estado en contacto con agua estancada, barro o zonas inundadas, acude cuanto antes a un establecimiento de salud y explica dónde y cuándo ocurrió la exposición.
A diferencia del dengue, la leptospirosis es una infección bacteriana y puede tratarse con antibióticos. El diagnóstico y el tratamiento oportunos son importantes para evitar complicaciones, que pueden afectar los riñones, el hígado y otros órganos. No esperes a que los síntomas se agraven ni tomes antibióticos por cuenta propia.
La prevención también es una tarea comunitaria
Mantener limpia una vivienda ayuda, pero no basta si las calles, los espacios públicos y los alrededores siguen acumulando basura y agua estancada. La eliminación de criaderos, el manejo adecuado de los residuos y el acceso a agua segura requieren también la participación de los vecinos y de las autoridades locales.
Ante la llegada de El Niño, estas acciones cobran especial importancia. Revisar los depósitos de agua, evitar el contacto con zonas inundadas y acudir a tiempo a un establecimiento de salud son decisiones cotidianas que pueden reducir los riesgos para toda la familia.
Si necesitas orientación sobre cómo prevenir el dengue, la leptospirosis u otras enfermedades asociadas a las lluvias, puedes comunicarte gratuitamente con la Línea 113 del MINSA, disponible las 24 horas.