Actualmente, los casos de sífilis atraviesan el mayor resurgimiento mundial de las últimas décadas. En el caso del VIH, más de la mitad de las 40,8 millones de personas que viven con el virus en el mundo —el 53%, según ONUSIDA— son mujeres y niñas, una realidad que sigue estando ausente de buena parte de las campañas y políticas públicas.
Todo esto ocurre en un contexto donde la compra internacional de condones cayó en casi un 30% y, según ONUSIDA, las campañas de promoción de su uso se redujeron casi 50% en países de ingresos bajos y medianos. A esto se suma que, en el Perú, este año se eliminaron los lineamientos de Educación Sexual Integral vigentes en los colegios desde 2021, reemplazándolos por un enfoque que elimina el concepto de igualdad de género del currículo escolar.
Detrás de estas cifras hay algo más difícil de medir y contrarrestar: los mitos y la discriminación que rodean al VIH y a la salud sexual en general. Esa es la razón de ser de DiME, la iniciativa digital de Socios En Salud (SES) que busca informar con data real, comprobada y confiable, pero desde un lenguaje lúdico que conecta derechos esenciales —como el acceso a la salud, la información y la no discriminación— con la cultura pop, el arte y la música, logrando una comunicación más cercana y cotidiana.
Campaña gratuita de descarte de VIH, orientación y prevención de ITS de Socios en Salud en Lima Norte.
De proyecto piloto a espacio de acompañamiento
DiME comenzó en 2024 como un proyecto piloto para evaluar si una estrategia de marketing social, apoyada por influencers y generación de contenido propio, podía contribuir a reducir el estigma y los prejuicios asociados al VIH entre adolescentes y jóvenes. En esa línea, las personas que viven con VIH (PVV) se mostrarían como sujetos activos y defensores de sus derechos, mostrando una imagen real y positiva que rompe con el estereotipo social que se tiene.
La respuesta fue tan alentadora que, con el tiempo, se fue descubriendo con mayor certeza la información que necesitaban los jóvenes. Incluso después de concluir el proyecto original, las cuentas continuaron activas para seguir informando a personas de Perú y otros países de Latinoamérica.
«Hoy no solo hablamos del VIH como un tema de salud, sino también como un tema social. Además, abordamos salud sexual, otras infecciones de transmisión sexual y derechos de la comunidad LGTBIQ+», explica Milagros Wong, coordinadora del proyecto.
La apuesta por TikTok e Instagram no fue casual: son plataformas donde los adolescentes y jóvenes ya conversan, buscan respuestas y consumen información. Para Wong, estar presentes ahí permite ofrecer información clara y fácil de entender justo donde la audiencia ya está.
«Por medio de los mensajes directos hemos podido orientar a personas sobre dónde realizarse una prueba gratuita de VIH, dar seguimiento a quienes necesitan acceder a PEP o PrEP, acompañar a personas que buscan iniciar o retomar su tratamiento antirretroviral e incluso brindar soporte emocional a quienes viven con VIH», señala.
Ese acompañamiento también dio origen a espacios presenciales. Desde octubre de 2025, DiME organiza reuniones mensuales de grupos de apoyo para personas con VIH que pasaron de reunir a tres personas a congregar alrededor de treinta participantes en cada encuentro, incluyendo personas que aún no tienen un diagnóstico, pero desean informarse en un entorno seguro.
La coordinadora recuerda un caso que refleja el alcance del proyecto: «Una persona nos escribió diciendo: “Vi el video de Josi Martínez y por eso llegué con ustedes“. Su pareja acababa de recibir un diagnóstico de VIH y pudimos acompañarla de manera virtual durante todo ese proceso».
Como parte de sus intervenciones, el Programa VIH e ITS, a través de su proyecto Juntrans, acude a eventos de la comunidad transgénero (como los campeonatos de vóley) para aprovechar en realizar tamizajes de VIH y tuberculosis.
Los mitos que siguen pesando
Antes de crear sus contenidos, el equipo trabajó junto a jóvenes que viven con VIH para definir qué mensajes eran realmente necesarios. Ellos ayudaron a identificar los prejuicios que más daño seguían causando y que hoy siguen siendo parte central de las publicaciones de DiME: la idea de que VIH y SIDA son lo mismo; que el virus se transmite por compartir un vaso, un baño o una piscina; que solo afecta a personas LGTBIQ+; o que quienes viven con VIH no pueden trabajar ni formar una familia.
Uno de los mensajes más importantes que difunden es el concepto Indetectable = Intransmisible. «Cuando una persona sigue su tratamiento antirretroviral y alcanza una carga viral indetectable, deja de transmitir el virus por vía sexual. Es una información que todavía muchas personas desconocen», explica Wong.
Para la coordinadora, hablar de salud sexual durante todo el año es una necesidad y no una excepción: «No se trata de educar desde el miedo, sino de que las personas tengan las herramientas para protegerse, cuidarse y vivir su sexualidad plenamente, sin temor a ser juzgadas».