Día de la Madre: cuidar a mamá es también cuidar el futuro de sus hijos

Salud, maternidad y datos concretos: así trabaja Socios En Salud para que el Día de la Madre sea más que un gesto simbólico.

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Vie, Mayo 8 2026

El Día de la Madre suele quedarse en gestos simbólicos: flores, saludos, fotos. Pero hay una pregunta menos evidente: si las madres tienen acceso efectivo a servicios de salud y acompañamiento durante la crianza. 

En Perú, la gran mayoría de partos ocurre en establecimientos de salud —más del 90%, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI)—. Sin embargo, eso no garantiza que el cuidado continúe después. Persisten brechas en salud mental, nutrición y seguimiento en el primer nivel de atención. 

Estas brechas se hacen más visibles en zonas urbanas periféricas, donde los servicios enfrentan alta demanda y limitaciones de capacidad, de acuerdo con diagnósticos de las DIRIS de Lima Metropolitana. En ese escenario, la maternidad no ocurre en igualdad de condiciones. Y esa diferencia impacta directamente en la salud de niñas y niños.

¿Cómo impacta la salud de la madre en el desarrollo de sus hijos? 

Los primeros 1,000 días de vida —desde la gestación hasta los dos años— son determinantes para el desarrollo cognitivo, físico y emocional, como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ese periodo, la salud de la madre es el entorno en el que ocurre todo lo demás.

En el Perú, la anemia en mujeres en edad fértil supera el 20% en distintos contextos, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del INEI. A esto se suma que la depresión posparto puede afectar entre el 10% y el 20% de madres a nivel global, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que los problemas nutricionales maternos están asociados a mayores riesgos de retraso en el crecimiento infantil, como han documentado UNICEF y la OMS. 

Nada de esto ocurre en abstracto. Cuando una madre enfrenta estas condiciones sin atención oportuna, el cuidado cotidiano se vuelve más difícil. El desarrollo infantil depende de esa relación, y de las condiciones en las que esa relación se sostiene. 

¿Qué muestran los resultados del trabajo de Socios En Salud con madres y niños? 

Los resultados del trabajo de Socios En Salud en 2025 muestran cómo el acompañamiento puede traducirse en cambios concretos. A través del programa Salud Materno Infantil y Adolescentes (SAMIA), se acompañó a 450 familias y 228 niños y niñas lograron mejorar su situación de riesgo en desarrollo psicomotor. Detrás de cada uno hay una madre que también fue acompañada. 

El mismo año, SAMIA logró tamizar a 471 niñas y niños, identificar a 305 con necesidades de atención y derivar a 145 al sistema de salud. Sin embargo, solo 86 accedieron efectivamente a una consulta. Esa diferencia no es menor: refleja una brecha documentada en el primer nivel de atención, donde identificar un problema no siempre garantiza que la atención ocurra, como han señalado evaluaciones del MINSA y la OPS. 

El acompañamiento, en ese contexto, no es accesorio. Es lo que permite cerrar esa distancia. En 2025, además, 66 madres recibieron consejería nutricional personalizada y 24 familias accedieron a apoyos concretos como alimentos o movilidad. Son intervenciones puntuales, pero decisivas en la posibilidad real de cuidar. 

En paralelo, el programa de Salud Mental de SES acompañó a gestantes con depresión perinatal a través de la intervención Pensamiento Saludable. La depresión durante el embarazo y el posparto no solo afecta a la madre: compromete el vínculo con el bebé y su desarrollo en los primeros meses de vida, que son irreversibles.  

En 2025, se identificaron 164 gestantes con alguna condición que requería seguimiento. El alcance fue mayor si se mira el conjunto del período: más de 121,000 visitas domiciliarias, 9,744 atenciones psicológicas y 7,227 personas acompañadas por agentes comunitarias. De ellas, 6,865 fueron derivadas al sistema de salud y al menos 60 gestantes lograron sostener su tratamiento.  

Detrás de cada una de esas cifras hay una madre que recibió atención antes de que la distancia, el estigma o la falta de recursos lo impidieran. 

¿Por qué el acceso a una maternidad saludable sigue siendo desigual en Perú? 

Las diferencias en el acceso a salud no son abstractas. Se expresan en la disponibilidad de servicios, en la capacidad del primer nivel de atención y en las condiciones en las que viven las familias, como señalan análisis del MINSA y la OPS. 

En zonas de Lima Norte, por ejemplo, los establecimientos enfrentan alta demanda y limitaciones de recursos humanos, de acuerdo con reportes de las DIRIS. A eso se suman factores como ingresos, informalidad laboral y distancia, que influyen directamente en la continuidad del cuidado, según el INEI. 

Frente a ese escenario, SES trabaja desde la comunidad, formando agentes comunitarias y articulando con siete establecimientos del primer nivel de atención. El objetivo no es reemplazar al sistema, sino fortalecerlo desde donde hoy no alcanza. 

En el Día de la Madre, el punto no es solo reconocer a las madres, sino garantizar que tengan condiciones reales para sostener el cuidado. Porque cuando esas condiciones existen, los resultados también aparecen.