Los 30 años de Socios En Salud: la historia del modelo peruano que transformó la salud comunitaria

A 30 años de su fundación, repasamos la historia de Socios En Salud y el modelo de acompañamiento que cambió la respuesta frente a la tuberculosis en el Perú.

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Lun, Jul 13 2026

Hay instituciones que nacen para ejecutar proyectos. Otras aparecen para resolver un problema específico y, una vez cumplido ese objetivo, desaparecen. La historia de Socios En Salud (SES) siguió un camino distinto.

Cuando comenzó su trabajo en el Perú, a mediados de los años noventa, nadie hablaba de cambiar la salud pública mundial. El desafío, mucho más inmediato, era responder a una epidemia de tuberculosis multidrogorresistente (TB-MDR) que avanzaba en Carabayllo, un distrito de Lima donde la enfermedad encontraba las condiciones ideales para propagarse.

Las herramientas disponibles parecían insuficientes. Los medicamentos más eficaces no formaban parte del tratamiento habitual, los pacientes enfrentaban barreras económicas para completar la terapia y la pobreza condicionaba cada decisión relacionada con la salud. La pregunta que muchos especialistas se hacían entonces era si valía la pena invertir recursos tan costosos en contextos con tantas limitaciones.

Treinta años después, la respuesta parece evidente. Pero en 1996 no lo era.

La experiencia que comenzó en Carabayllo no solo mejoró la atención de personas con tuberculosis. También ayudó a demostrar que el éxito de un tratamiento depende tanto de la evidencia científica como de la capacidad de acompañar a quienes más dificultades enfrentan para acceder a ella. Esa idea —tan simple en apariencia— terminaría influyendo en investigaciones internacionales, políticas públicas y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta es la historia de cómo una iniciativa nacida en un barrio del norte de Lima terminó convirtiéndose en uno de los referentes internacionales de la salud comunitaria.

Dr. Jim Kim en la inauguración del auditorio Juan Roussin en la primer local de Socios En Salud en el AA.HH Raúl Porres Barrenechea, Carabayllo, Lima, 1996.

Dr. Jim Kim en la inauguración del auditorio Juan Roussin en el primer local de Socios En Salud en el AA.HH Raúl Porres Barrenechea, Carabayllo, Lima, 1996.

Carabayllo: el lugar donde comenzó todo

A principios de la década de 1990, Carabayllo era un distrito en plena expansión. Miles de familias habían llegado desde distintas regiones del país buscando una oportunidad en Lima. El crecimiento urbano avanzaba más rápido que los servicios públicos y el acceso a la atención médica seguía siendo limitado para una parte importante de la población.

Fue en ese contexto donde la tuberculosis encontró un terreno fértil.

Los establecimientos de salud atendían casos todos los días, pero algunos pacientes empezaban a presentar una forma mucho más compleja de la enfermedad: la TB-MDR, resistente a los medicamentos más utilizados hasta entonces.

El padre Jack Roussin, párroco de la zona, conocía esa realidad de cerca. Durante años acompañó a familias afectadas por la enfermedad hasta que él mismo falleció como consecuencia de una TB-MDR. Su muerte llevó a Carabayllo a dos jóvenes médicos que ya venían cuestionando la manera en que el mundo respondía a las enfermedades asociadas con la pobreza: Paul Farmer y Jim Yong Kim, cofundadores de Partners In Health (PIH).

Lo que encontraron confirmó que el problema era mucho más amplio que una bacteria.

Había personas que abandonaban el tratamiento porque no podían pagar el transporte hasta un centro de salud. Otras interrumpían la medicación para seguir trabajando y sostener a sus familias. Algunas simplemente desaparecían del sistema sanitario.

La enfermedad tenía una explicación médica. Su persistencia también tenía una explicación social.

Paul Farmer

El doctor Paul Farmer en consulta con paciente, en 1997.

Foto de SES

Una pregunta cambió la manera de tratar la tuberculosis

Junto con el médico peruano Jaime Bayona y un pequeño equipo de profesionales locales, los doctores Paul Farmer y Jim Yong Kim pusieron en marcha un programa piloto que atendía a apenas diez pacientes.

La propuesta parecía sencilla: además de ofrecer el mejor tratamiento disponible, el equipo intentaría eliminar todas las barreras que impedían completarlo.

Eso significaba visitar las viviendas, conocer a las familias, ayudar con el transporte cuando fuera necesario, ofrecer apoyo alimentario, resolver problemas cotidianos y mantenerse cerca del paciente durante todo el proceso.

Con el tiempo, esa práctica recibiría un nombre que hoy forma parte del ADN de Socios En Salud: acompañamiento.

No era una estrategia asistencial complementaria. Se trataba del centro del modelo.

El doctor Paul Farmer solía decir que acompañar consistía en permanecer al lado de una persona hasta que fuera ella —y no quien brindaba ayuda— quien sintiera que el camino había terminado. Esa definición resumía una manera distinta de entender la medicina: el tratamiento no concluía con una receta, sino cuando el paciente realmente podía recuperar su salud.

SES historia 30 años

El doctor Paul Farmer en el medio, rodeado de promotoras de la salud (así se les llamaba en aquel entonces a las agentes comunitarias de salud).

Foto de SES

Las agentes comunitarias demostraron que la cercanía también salva vidas

Si existe un rostro que representa la historia de Socios En Salud, probablemente no sea el de un investigador ni el de un médico.

Son las agentes comunitarias de salud.

Elegidas por sus propias comunidades, conocen las calles, las familias y las dinámicas de sus barrios con una profundidad imposible de reproducir desde un consultorio. Gracias a esa cercanía podían identificar rápidamente cuándo una persona necesitaba apoyo adicional para continuar su tratamiento o cuándo una ausencia escondía un problema mucho mayor.

Su trabajo ayudó a cambiar la relación entre el sistema de salud y comunidades que durante mucho tiempo habían permanecido al margen.

Décadas después, la evidencia científica respaldó aquello que ellas ya practicaban. Un estudio publicado en 2024 en PLOS Global Public Health, desarrollado por investigadores de Socios En Salud junto con universidades estadounidenses, encontró que las personas con tuberculosis obtienen mejores resultados cuando reciben acompañamiento de familiares o cuidadores durante el tratamiento.

La investigación confirmó con datos una convicción que el equipo había construido desde la experiencia: la adherencia no depende únicamente del medicamento adecuado, sino también de la red de apoyo que rodea al paciente.

historia SES 30 años

En 1999, se llevó a cabo una celebración en Socios En Salud por el Día del Agente Comunitario.

Foto de SES

De Carabayllo al mundo: cuando la evidencia cambió las reglas

Los resultados del programa comenzaron a llamar la atención porque rompían con una idea ampliamente aceptada en esa época: que la tuberculosis multidrogorresistente era demasiado cara para tratarse con éxito en países de ingresos medios y bajos.

Mientras otros programas registraban tasas de éxito cercanas al 50 %, la experiencia desarrollada por Socios En Salud alcanzó aproximadamente un 85 % de curación.

Esos resultados dieron origen a nuevas investigaciones.

En 2003, la experiencia peruana llegó a las páginas de The New England Journal of Medicine, una de las publicaciones médicas más prestigiosas del mundo. A partir de entonces, la colaboración con la Escuela de Medicina de Harvard se fortaleció y convirtió a Socios En Salud en un actor relevante dentro de la investigación internacional sobre tuberculosis.

Años después, esa trayectoria continuó con estudios como endTB, cuyos hallazgos contribuyeron a las recomendaciones publicadas por la OMS en 2024 para el tratamiento de la tuberculosis multidrogorresistente.

Lo que había comenzado como una experiencia local terminó alimentando decisiones que hoy orientan la atención de pacientes en distintos países.

historia SES 30 años

Los doctores Félix Alcántara y Jaime Bayona —primer director general de Socios En Salud— revisan radiografías de tórax durante los primeros años de trabajo de la organización.

Foto de SES

Mucho más que tuberculosis

Aunque la tuberculosis marcó el origen de Socios En Salud, la lógica del acompañamiento pronto encontró nuevas aplicaciones.

La organización amplió su trabajo hacia la atención integral del VIH, la salud mental, la salud materno infantil y adolescente, y las enfermedades no transmisibles y el cáncer.

El mismo principio seguía guiando cada programa: comprender que los determinantes sociales de la salud influyen tanto como el diagnóstico clínico.

Con esa visión nacieron iniciativas como el Policlínico SES (POLSES), los hogares protegidos para personas con trastornos mentales crónicos y proyectos de investigación orientados a fortalecer las redes de soporte social, entre ellos los recientes PASEO y DiME, enfocados en VIH.

Al mismo tiempo, la organización consolidó capacidades científicas mediante el Laboratorio SES, fortaleció alianzas con universidades, organismos internacionales y el Estado peruano, y asumió un papel cada vez más importante en la implementación de programas financiados por The Global Fund.

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El doctor Leonid Lecca (izquierda), director general de Socios En Salud, participa en la inauguración del Laboratorio SES junto a un representante de Partners In Health, en noviembre de 2013.

Foto de SES

Treinta años después, la pregunta sigue siendo la misma

Es fácil resumir la trayectoria de Socios En Salud a partir de sus reconocimientos, investigaciones o indicadores. Todos ellos son importantes.

Pero quizá el legado más profundo de estos treinta años sea otro.

La organización ayudó a instalar una idea que hoy parece evidente, aunque hace tres décadas resultaba disruptiva: que una enfermedad nunca puede entenderse al margen de las condiciones en que vive una persona.

El acceso al transporte, la alimentación, la vivienda, el apoyo familiar y la confianza en el sistema de salud no son factores secundarios. Son parte del tratamiento.

En tiempos en que los sistemas sanitarios enfrentan desafíos cada vez más complejos, esa convicción mantiene plena vigencia.

La historia de Socios En Salud no demuestra únicamente que un programa exitoso puede crecer. Demuestra que una idea nacida en una comunidad, cuando se sostiene en evidencia científica y en el compromiso con las personas, puede terminar transformando la manera en que el mundo entiende la salud.