Khalesy tiene ocho años. Su mamá, Santa María Araníbar, la recuerda distinta. “Era muy calladita, muy tímida”, cuenta. Hoy —dice sonriendo— es todo lo contrario: conversadora, cariñosa, social. “Antes de que termines de preguntarle algo, ya te respondió todo”.
Brianna tiene 6 años. Su mamá, Rosalinda Serpa, no olvida el miedo con el que empezó todo. Tiene un hijo mayor con parálisis cerebral y, cuando nació su hija, le dijeron que podía repetirse el diagnóstico. “Me dijeron que podía ser genético. Yo tenía mucho temor. Ella no podía gatear, no podía arrastrarse”, recuerda.
Se tratan de dos historias distintas, pero con un mismo punto de partida: la importancia de llegar a tiempo.
Ese es el corazón de la nueva campaña de Socios En Salud (SES), “El éxito escolar empieza antes del colegio”. Con el retorno a clases como telón de fondo, la campaña pone el foco en el desarrollo infantil temprano, es decir, en lo que ocurre mucho antes del primer timbre escolar: los primeros 24 meses de vida, cuando el cerebro está en formación y la intervención produce cambios duraderos.
Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES, 2023), solo el 43.6% de los bebés desarrolla lenguaje acorde a su edad. Cerca de 4 de cada 10 niños de un año no camina con equilibrio por iniciativa propia y apenas el 48.9% de los niños entre 9 y 12 meses establece un apego seguro con su madre. Detrás de esas cifras hay algo más profundo: una brecha de acompañamiento en el desarrollo infantil temprano.
Frente a ello, el programa de Salud Materna, Infantil y Adolescente (SAMIA) de SES implementa el proyecto CASITA en zonas como Carabayllo. A través de agentes comunitarias capacitadas, el modelo combina visitas domiciliarias y sesiones grupales de estimulación temprana enfocadas en lenguaje, motricidad e interacción social. Las madres y padres no solo observan: aprenden herramientas concretas para reforzar en casa lo trabajado en cada sesión.
Dos familias, una misma transformación
Rosalinda conoció el proyecto gracias a una vecina y agente comunitaria de salud de SES que tocó su puerta en ampliación Las Casuarinas, en la parte alta de Carabayllo. “Acá no sube ni moto”, dice. “Para ir a una terapia es un costo, y a veces no se puede”.
Decidió participar. “Como milagro de Dios llegó CASITA”, recuerda. En las sesiones, Brianna fue estimulada con ejercicios de arrastre, gateo, coordinación fina, juego con cubos y actividades para fortalecer su desarrollo motor y cognitivo.
“Pasaron algunas sesiones y empezó a gatear, a jugar, a meter cubos. Era una alegría para mí”, cuenta Rosalinda. Hoy, Brianna terminó los 5 años con diploma de primer puesto. “Es muy inteligente”, dice su mamá con orgullo.
Para ella, el valor del proyecto no fue solo técnico, sino accesible. “Es absolutamente gratis. Solo tienes que comprometerte a llevar a tu hijo a las sesiones”.
Con la intervención de SES, 7 de cada 10 niños en riesgo de retraso en su desarrollo infantil temprano alcanzan sus hitos a tiempo tras el acompañamiento.
Santa también llegó sin saber exactamente qué esperar. Una agente comunitaria de salud tocó su puerta y la invitó. “Yo no sabía nada, era mi primera hija”, recuerda. Khalesy tenía apenas siete u ocho meses cuando empezó.
En CASITA aprendió juegos para estimular el lenguaje, ejercicios para fortalecer la motricidad y dinámicas grupales que ayudaban a los niños a socializar. “Cuando viven solitos, son tímidos, no se expresan”, dice. “Pero cuando se juntan con otros niños, se sueltan”.
Khalesy cambió. “Era muy calladita, muy tímida. Ahora es bien conversadora, bien social. Le gusta preguntar, quiere saber todo”. Ocho años después, Santa sigue en contacto con algunas de las mamás que conoció en el grupo.
“Sí recomendaría que sigan apoyando”, dice. “Hay niños que a los tres años aún no hablan. A veces solo necesitan juntarse con otros, recibir un poco de apoyo”.
Cómo sumar a la campaña este retorno a clases
El modelo de acompañamiento de Socios En Salud interviene entre los 6 y los 24 meses de vida, la etapa más crítica del desarrollo infantil temprano. En ese periodo, la plasticidad cerebral permite que intervenciones oportunas tengan efectos sostenidos en el aprendizaje y la socialización.
Las agentes comunitarias realizan tamizajes del desarrollo y sesiones estructuradas centradas en lenguaje, motricidad gruesa y fina, juego e interacción. El resultado: 7 de cada 10 niños en riesgo de retraso en su desarrollo infantil temprano alcanzan sus hitos a tiempo tras el acompañamiento.
Esta campaña propone formas concretas de fortalecer el desarrollo infantil temprano en comunidades vulnerables:
- S/ 20 financian el tamizaje de un niño de 6 a 24 meses.
- S/ 25 cubren una sesión de estimulación temprana con una agente comunitaria.
- S/ 40 permiten entregar un kit de cierre —juguete didáctico y cuento— a un niño que completó el proceso.
También se puede apoyar compartiendo la campaña o promoviendo iniciativas que prioricen el desarrollo infantil temprano como base del éxito escolar.
Porque el éxito escolar no empieza en el aula. Empieza en el desarrollo infantil temprano, cuando alguien toca la puerta y llega a tiempo.