Cada año, más de un millón de adolescentes en el mundo enferman de tuberculosis (TB). La mayoría completa el tratamiento. Pero terminarlo no siempre significa recuperarse por completo.
Entre el 57% y el 67% de quienes sobreviven a la TB presentan algún grado de daño pulmonar crónico, según distintos estudios. Son jóvenes con décadas de vida por delante que podrían convivir con una función pulmonar reducida sin saberlo, simplemente porque nadie la evaluó a tiempo.
Hasta ahora, ese era el principal problema: no existían herramientas validadas para medir este daño en adolescentes. Las disponibles estaban diseñadas para adultos con enfermedades crónicas. Un estudio realizado en Lima, con Socios En Salud a cargo del trabajo de campo, empieza a cambiar ese escenario.
Kioshi Vásquez, 20 años. Enfrentó la tuberculosis multidrogorresistente (TB-MDR) con determinación desde su diagnóstico a finales de 2023.
Foto de Diego Díaz / SES
La tuberculosis no termina cuando acaba el tratamiento
Cuando un adolescente recibe el alta por tuberculosis, se le considera curado. Sin embargo, eso no implica que sus pulmones hayan recuperado su estado previo. La enfermedad pulmonar postuberculosis (PTLD, por sus siglas en inglés) agrupa las secuelas respiratorias que pueden persistir incluso después de un tratamiento exitoso.
La Dra. Silvia Chang, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas en el Hospital Hasbro Children’s y la Universidad de Brown, lo resume así: “La tuberculosis pulmonar, incluso cuando es tratada exitosamente, se asocia con peor salud pulmonar en la adolescencia”.
Durante esta etapa, los pulmones aún están en desarrollo. La TB puede interrumpir ese proceso, dejar cicatrices permanentes y alterar la forma en que el aire entra y sale. En el estudio, las tomografías de tórax mostraron de forma generalizada secuelas como distorsión estructural y bronquiectasias, es decir, dilataciones irreversibles de las vías aéreas.
A diferencia de los adultos, los adolescentes suelen tener menos comorbilidades y menor exposición a irritantes pulmonares. Esto hace que el daño provocado por la TB sea más evidente y menos atribuible a otras causas. Aun así, es uno de los grupos menos estudiados en este campo.
El resultado es preocupante: cada año, miles de jóvenes reciben el alta sin ningún seguimiento de su función pulmonar. El alta no debería marcar el final del cuidado, sino el inicio de una nueva etapa de atención.
“La tuberculosis pulmonar, incluso cuando es tratada exitosamente, se asocia con peor salud pulmonar en la adolescencia”.
Un estudio en Lima con alcance global
Para cerrar esta brecha, un equipo internacional, encabezado por la Dra. Chang, desarrolló un estudio con 101 adolescentes que habían superado la tuberculosis pulmonar en Lima, entre marzo de 2022 y septiembre de 2023. Socios En Salud lideró las actividades de campo: reclutamiento, coordinación con establecimientos del Ministerio de Salud (MINSA) y aplicación de evaluaciones.
Cada participante fue comparado con un adolescente sano del mismo sexo, edad y entorno. Ambos grupos tenían características similares en talla, peso, antecedentes respiratorios y exposición a irritantes, lo que permitió atribuir las diferencias observadas a la TB.
Se aplicaron tres tipos de evaluación. Primero, una versión adaptada del Cuestionario Respiratorio St. George (SGRQ), que mide síntomas, limitaciones físicas e impacto en la vida diaria. Segundo, la espirometría, que evalúa la cantidad de aire que una persona puede exhalar con esfuerzo. Tercero, la oscilometría, una técnica que analiza la función respiratoria mediante ondas de sonido mientras la persona respira con normalidad.
Como señala la Dra. Chang: “Evaluar la función pulmonar y los síntomas después del tratamiento es tan importante en adolescentes como en adultos”. Este estudio no solo confirma esa necesidad, sino que también identifica herramientas adecuadas para contextos como el peruano, donde la carga de TB es alta y los recursos, limitados.
Sin el trabajo territorial de Socios En Salud, este tipo de investigación no sería posible. Su rol es conectar la evidencia científica con las comunidades que más la necesitan.
Personal de Socios En Salud visitó a Yajaira, adolescente que formó parte del estudio PostTB Teens en 2022, como parte del seguimiento a su proceso.
Foto de SES
Tuberculosis en adolescentes: ¿qué se encontró y qué viene ahora?
Los resultados fueron claros en varios aspectos. La oscilometría resultó más fácil de aplicar: todos los participantes pudieron completarla, frente al 91,1% que logró realizar la espirometría. Esta última requiere una maniobra exigente, que puede ser difícil para adolescentes con compromiso pulmonar.
Además, la oscilometría mostró mayor consistencia en sus mediciones. Esto no reemplaza a la espirometría, sino que refuerza la idea de que ambas técnicas se complementan y permiten una evaluación más completa.
El cuestionario también fue ajustado. La versión original del SGRQ, pensada para adultos, incluía preguntas poco pertinentes para adolescentes. El equipo la redujo a 18 ítems y demostró que mantiene su validez, con mayor facilidad de aplicación en campo.
La conclusión es directa: combinar el SGRQ abreviado, la espirometría y la oscilometría permite evaluar de manera integral la salud pulmonar en adolescentes que han tenido TB. Cada herramienta aporta una pieza distinta del panorama.
El siguiente paso abre nuevas preguntas. Como plantea la Dra. Chang: “Se necesita más investigación para entender cómo la TB conduce al daño pulmonar a largo plazo y así identificar posibles intervenciones”.
¿Por qué algunos adolescentes desarrollan más secuelas que otros? ¿Existe un momento clave para intervenir? ¿Qué tipo de seguimiento debería integrarse de forma rutinaria tras el alta?
Esas preguntas marcarán la siguiente etapa. Y, como hasta ahora, Socios En Salud seguirá en el terreno, acercando la investigación a quienes más la necesitan.